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EN TODAS PARTES SE CUECEN HABAS Por Luis Seguel Vorpahl* | |
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Leía hace
unos días que en la ciudad había un nuevo taller literario
dirigido por tal poeta. Pensé que era un error, este tal
poeta está recién empezando en esto del oficio de
escribir, es decir no lleva más de 4 años intentando
trabajar en serio, pensando en grande, enviando sus escritos a editoriales
y confiando en sus herramientas, adquiridas en 4 años de
estudios en "Lenguaje" en la Universidad. 4 años,
pensé, ¿le da la autoridad para
"enseñar" a otros que tienen el bichito de la escritura?
Tengo la certeza que no, que con tan poco caminar es imposible enseñar
a escribir. Lo que muchos talleres literarios enseñan es
exactamente lo mismo que enseñan en una universidad; las
herramientas, el material de que está hecho el empedrado
por donde caminar, pero no enseña qué hacer frente
a un hoyo, a un bache, a una luz roja, eso sólo lo da la
experiencia, y lo da por sobre todo el oficio, el haber vivido aquello
que se pretende enseñar. Trabajar con el idioma es algo complejo,
complicado y enseñarlo no está dado a cualquiera,
hay que tener algo de loco, de sabio, de soñador,
como el Quijote, hay que tener presente siempre que lo que el maestro
o escritor que está trabajando con otros que le siguen en
un taller o en una clase, hace es transmitir, más que enseñar,
transmitir la experiencia, lo vivido, los problemas encontrados.
La belleza del idioma radica en la experiencia y la forma de transmitirlo,
la forma, la estética del idioma no existe sólo por
sus signos, sino que también en el respeto que le tengamos;
al idioma es posible moldearlo, apretarlo, estrujarlo, al idioma
podemos dejarlo olvidado en algún rincón, incluso
podemos clavarle el puñal de meter alguna palabra de otro
idioma en su pecho, pero jamás podemos faltarle el respeto,
no tenemos derecho a poner por sobre el idioma, nuestros intereses
mezquinos, no tenemos derecho a decirle al idioma que lo hemos domado,
que lo hemos vencido, porque eso jamás podrá suceder,
quizás haya algún genio que, podríamos decir,
escribe de modo casi perfecto, sabiendo que la perfección
no existe en esto, pero jamás que lo ha logrado. ¿a
cuantos años luz de aquello está el que se atreve
a abrir un taller literario con algunos pocos años de experiencia?,
y , a veces, como lo hemos visto, sin haber publicado nunca, o sea,
sin siquiera haber puesto a la critica del mundo su obra, un taller
literario no es como el futbol, en que a veces el técnico
nunca ha jugado al futbol, acá si no
se es escritor no se puede enseñar a escribir. Si
usted amigo lector, está asistiendo a uno de estos talleres
literarios, fíjese que no sea solamente una clase de "castellano"
y que al final le pidan escribir un poema y se lo aplaudan. Esto
es algo más. Bastante más que eso.
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Luis Seguel Vorpahl es escritor, autor de "Cállate viejo
de mierda"
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